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Soberanía contra Neoliberalismo ante la Crisis Energética Global

La Refinería de Dos Bocas, Tabasco, contruída durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, con el fin de recuperar la soberanía energética de México.

Mientras la irresponsabilidad bélica de Donald Trump en el Estrecho de Ormuz dispara los precios del crudo a niveles históricos, América Latina se convierte en el escenario de dos realidades contrapuestas: la de las naciones que defienden su soberanía energética y la de aquellas cuyas economías han sido encadenadas a los dictámenes especulativos de Wall Street.

El Escudo Mexicano: La Energía como Bien Público

A diferencia de las crisis de finales del siglo XX, México hoy no es una hoja al viento de las decisiones de Washington. La política de recuperación de PEMEX y la puesta en marcha de la Refinería Dos Bocas permiten al Gobierno de la Cuarta Transformación utilizar los excedentes de la venta de crudo (beneficiados por el alto precio internacional) para subsidiar directamente el consumo interno.

El Contraste Regional: La Vulnerabilidad del Neoliberalismo

El panorama es radicalmente distinto en naciones que han desmantelado sus empresas estatales o que carecen de infraestructura de refinación propia:

La Geopolítica del Caos

El análisis de los especialistas en geopolítica es claro: la estrategia de Trump de incendiar Asia Occidental busca beneficiar a las grandes corporaciones de fracking en Texas, que ahora venden su gas y petróleo a precios de usura.

Para México y los países de la Alianza Bolivariana, la lección es inequívoca: sin soberanía energética no hay soberanía política. La crisis actual demuestra que las refinerías y el control estatal de los recursos no son “piezas de museo”, como afirma la derecha, sino las armas más efectivas para defender la mesa de los pobres frente a las ambiciones imperiales.

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