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Alerta en Hidalgo: Pretenden desalojo arbitrario contra baluarte de la cultura popular

PACHUCA DE SOTO, MÉXICO. – En lo que se perfila como un atropello a la memoria histórica y al derecho constitucional a la cultura, el gobierno estatal de Hidalgo ha iniciado una ofensiva administrativa para desalojar a la Fundación Arturo Herrera Cabañas de su sede histórica. Mediante una carta abierta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al gobernador Julio Menchaca, la Dra. Irma Eugenia Gutiérrez Mejía denunció que se intenta arrebatar este espacio sin juicio de por medio, violando flagrantemente el debido proceso.

Durante 32 años, esta institución —erigida sin el auxilio de presupuestos oficiales— se ha convertido en una trinchera del pensamiento crítico y la difusión artística en el corazón de Pachuca, albergando un acervo invaluable de más de 40,000 libros y archivos históricos que datan desde la época revolucionaria.

De las ruinas al florecimiento social

La historia de la casona que hoy ocupa la Fundación es una lección de autogestión popular. Hace 26 años, el inmueble se encontraba en un estado de abandono criminal por parte de las autoridades federales, colapsado tras el paso del huracán Pauline. Fueron los ciudadanos y la familia Herrera Gutiérrez quienes, con sus propias manos y recursos, rescataron el edificio del olvido para transformarlo en:

La voracidad burocrática contra la sociedad civil

La Dra. Gutiérrez Mejía advirtió que el argumento oficial para el desalojo se basa en una interpretación malintencionada de las leyes locales, intentando ignorar el Artículo 14 de la Constitución Nacional. Bajo el pretexto de un presunto “lucro” por la existencia de una barra de café —cuyos fondos se reinvierten íntegramente en la cultura—, el gobierno estatal pretende desmantelar un proyecto que impidió, en su momento, que este patrimonio arquitectónico fuera convertido en un estacionamiento.

“Desalojar injustamente a la Fundación nos duele a todos: a la sociedad, a los artistas y a los grupos sociales que dan vida a nuestra cultura”, señala la misiva, subrayando que la voluntad de la institución permanece intacta pese al momento amargo.

Resistencia cultural

Ante la inminencia del desalojo, la Fundación Arturo Herrera Cabañas ha recurrido al amparo de la justicia federal, reafirmando que su labor continuará con el respaldo de los colectivos artísticos y la ciudadanía. En un contexto donde la transformación nacional exige la protección de los derechos humanos y el patrimonio del pueblo, la comunidad hidalguense se mantiene en alerta frente a lo que consideran una “violación al espíritu democrático” por parte de las instancias locales.

¡La cultura no se desaloja, se defiende! Es el clamor que empieza a resonar en las calles de Pachuca ante este intento de silenciar un espacio plural que ha servido de puente entre el saber académico y la lucha comunitaria por más de tres décadas.

La “restauración conservadora” en Pachuca: El rostro del viejo régimen bajo el guinda institucional

Lo que ocurre hoy en la capital hidalguense no son hechos aislados, sino una embestida sistemática contra la memoria y la identidad popular. Mientras el Gobierno del Estado asedia a la Fundación Arturo Herrera Cabañas, el Ayuntamiento de Pachuca —encabezado por personajes que han mudado de piel política pero mantienen el ADN del autoritarismo priista— ha iniciado una política de “limpieza estética” que borra con pintura institucional la historia de los barrios.

El alcalde Jorge Reyes, bajo el disfraz de una supuesta “rehabilitación”, ordenó la eliminación de murales emblemáticos en el Jardín del Arte y calles céntricas, lanzando una sentencia que evoca a los periodos más oscuros del oscurantismo cultural: “Ya no eran arte porque estaban vandalizados”.

1. El regreso del discurso de las élites

Al declarar que una obra deja de ser arte por el simple paso del tiempo o la interacción social (el graffiti), el edil Reyes expone una visión burguesa y excluyente de la cultura. Esta es la retórica del viejo régimen: lo que no es higiénico o “bonito” para la mirada del poder, debe ser exterminado.

La destrucción de la obra “De Relatos y Brochas”, un proyecto autogestivo de Eduardo Zamora nacido de las entrañas de la comunidad, no fue un error técnico; fue un acto de censura institucional. Al sustituir el arte participativo por paredes pintadas de color guinda, el municipio prioriza la propaganda partidista por encima del patrimonio simbólico de las y los hidalguenses.

2. El peligro del “oportunismo político”

Para los movimientos sociales de Hidalgo, la figura de Jorge Reyes representa ese sector que se montó en el carro de la transformación sin abandonar las prácticas de la derecha:

3. Una pinza contra el pensamiento crítico

La coincidencia en el tiempo entre el intento de desalojo de una fundación dedicada a los derechos humanos y la destrucción de murales comunitarios revela una estrategia de pinza. El objetivo es claro: silenciar los espacios donde el pueblo se reconoce y se organiza.

La “limpieza” de Pachuca es, en realidad, un intento de blanquear la conciencia popular. La advertencia para el movimiento transformador en México es urgente: no basta con cambiar los colores de las fachadas si quienes gobiernan siguen viendo al arte y a la sociedad civil como estorbos para su control político. La resistencia de la Fundación Herrera Cabañas y de los artistas urbanos de Pachuca es hoy la vanguardia de la defensa de la soberanía cultural frente a los oportunistas que pretenden secuestrar la transformación.

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