Mientras la irresponsabilidad bélica de Donald Trump en el Estrecho de Ormuz dispara los precios del crudo a niveles históricos, América Latina se convierte en el escenario de dos realidades contrapuestas: la de las naciones que defienden su soberanía energética y la de aquellas cuyas economías han sido encadenadas a los dictámenes especulativos de Wall Street.
A diferencia del caos que se vive en las gasolineras de Estados Unidos —donde el galón ya supera los 7 dólares en regiones como California—, el Gobierno de México ha desplegado una estrategia de contención para proteger el bolsillo del pueblo.
Teherán acusa a Israel y EE.UU de generar inseguridad en la región y advierte que el tránsito por el estrecho de Ormuz se hará bajo control persa y a la vez señaló que “ningún país podrá emplearlo para lanzar ataques contra Irán”.
Los estadounidenses están preocupados por su democracia y justifican el uso de la fuerza para defender el resultado de una elección, han revelado dos encuestas.
Biden y Putin realizaron su segunda videollamada con tres semanas de diferencia para conseguir una salida diplomática a la grave crisis en Ucrania que está a punto de alcanzar los tintes dramáticos de aquellos 13 días de octubre de 1962 de la crisis de los misiles en Cuba en sus dos versiones.